La mente salvaje

Acabo de leer La mente salvaje, de Gary Snyder. Para ser sincero he entendido la mitad del libro. Es profundo, y denso en ocasiones, las referencias a la filosofía oriental, a Dogen, Japón y las culturas nativas norteamericanas se entremezclan.

Me lo guardo para releerlo, un verano necesito, con la mente sin ordenadores y pantallas, un verano en la naturaleza.

Mente abierta para entender y corazón dispuesto para sentir.

Gary Snyder reclama lo salvaje que queda en el mundo y por tanto en el ser humano, y una naturaleza salvaje donde uno se adentra en lo desconocido, lo cruel, lo indómito…la naturaleza es sus propias palabras no es sólo comer moras al sol, hay una naturaleza profunda y oscura, muerte, hambre, necesidad, adaptación.

El humano corriente busca orden en el escenario que presenta la naturaleza, un caos a nuestro ojos, un sistema evolucionado, perfecto y en continuo cambio que supera nuestra comprensión.

Una frase corta para entender a Gary Snyder:

“La naturaleza no es un lugar para visitar. Es nuestra casa.”
Gary Snyder

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Rio Villahermosa a su paso por Ludiente, esta mañana.

Más fotografías de la zona en el archivo.

Walden

 "Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente sólo para hacer frente a los hechos esenciales de la vida, y ver si no podía aprender lo que tenía que enseñar, y no descubrir al morir que no había vivido. No quería vivir lo que no era vida. Ni quería practicar la renuncia, a menos que fuese necesario. Quería vivir profundamente y chupar toda la médula de la vida, vivir tan fuerte y espartano como para prescindir de todo lo que no era vida..."

Henry David Thoreau

Thoreau contaba en uno de sus diarios que uno podía dedicarse toda una vida a descubrir lo que la naturaleza ofrece en un radio de pocos kms y no lo acabaría

En sus diarios -austeros-, mide, registra y anota observaciones de lo cotidiano: flora, fauna, viento, nubes, frío, nieve..de una manera tan sencilla y austera como es posible. Creo que quizás si Thoreau hubiera tenido una cámara habría sacado fotos y escrito un blog.


28.10.2018

He salido a caminar por Giraba, el otoño se ha hecho de rogar pero de repente llegó una lluvia fuerte hace una semana y el rio vuelve a correr. Como siempre ha destrozado taludes y diques, arrastrando todo a su paso.

Los escaramujos están rojos, asi como las granadas y algunas manzanas.

Descubrí junto al rio los rastros de un corzo, jabalíes y la huella de lo que me parece es un zorro.

Una vecina me ha saludado al llegar al pueblo y hemos hablado de un conocido común.

Daniel Belenguer


El rey ha muerto, viva el rey

En la última luna de las hojas caídas reinaba en el cauce seco del rio el viejo macho montés y no dejaba que ningún otro se acercará a las hembras. En el mundo de las cabras monteses el tamaño también importa.

Pero tanto esfuerzo biológico pasa factura al más guerrero, y en la primavera temprana descubrí su cadaver en lo profundo de un barranco, así que tal vez este otoño el joven -que le miraba impotente desde abajo, tenga alguna oportunidad, o -lo más probable- vendrá otro rey a ocupar el trono, olfateando en el aire las promesas de unos dias locos de sexo y batallas.

Estaré esperando para verlo y contarlo, si las circunstancias lo permiten. Yo tampoco soy rey.

Captura de pantalla 2018-10-21 a las 9.02.59.png

Nota fotográfica:

tomé estas dos fotografías en el mismo momento, no es un montaje, en los datos exif de la cámara me marca diferencias de minutos, en los que iba alternando a ver si la acción se desencadenaba. Al final no llegaron a enfrentarse, la diferencia de tamaño era excesiva.

Usé una cámara Olympus OMD mark II con un 300/4 zuiko y un multiplicador 1,4x, sin trípode ni escondite, acomodado entre las piedras del barranco.

El video con fecha de noviembre fue el primer dia que los Danis localizamos a un viejo macho, cerca de Argelita, si os fijáis la mancha negra del vientre es mayor que en el macho adulto de la fotografia, al del video no lo volví a ver, el otro permaneció con el rebaño el resto del otoño-invierno.

Caminando por barro

Andamos con alegria por los verdes prados con flores, suaves, mullidos. Las bonitas mariposas nos hipnotizan con sus alas multicolores y el cálido sol nos acaricia la calva, y todo parece hermoso, imposible distinguir si la pista que estas siguiendo es del depredador o de la presa, no importa, todo es tan hermoso…

Pero entonces llega el otoño y las lluvias, el suelo se embarra, pisas con dificultad, las botas se llenan de barro o mierda, a veces de sangre.. resbalas y caes, ¡todo parece tan difícil!,

Encontré esta huella subiendo por un camino resbaladizo, en la lluviosa Asturias. Ahora ya no estoy en el bosque, ni llueve, pero a veces siento que sigo en el barro y entonces recuerdo que es el mejor sitio en el que uno puede encontrarse para reconocer a las diferentes especies.

es en el fango donde los animales y los humanos dejamos nuestra huella más clara.

Una gran ventaja a pesar de lo incómodo que es.

Aqui os dejo una huella de tejón, de Asturias, inconfundible, con sus cuatro deditos, como un oso en miniatura. Son preciosos estos animales, me encantan.

 © Daniel Belenguer

© Daniel Belenguer