Caminando por barro

Andamos con alegria por los verdes prados con flores, suaves, mullidos. Las bonitas mariposas nos hipnotizan con sus alas multicolores y el cálido sol nos acaricia la calva, y todo parece hermoso, imposible distinguir si la pista que estas siguiendo es del depredador o de la presa, no importa, todo es tan hermoso…

Pero entonces llega el otoño y las lluvias, el suelo se embarra, pisas con dificultad, las botas se llenan de barro o mierda, a veces de sangre.. resbalas y caes, ¡todo parece tan difícil!,

Encontré esta huella subiendo por un camino resbaladizo, en la lluviosa Asturias. Ahora ya no estoy en el bosque, ni llueve, pero a veces siento que sigo en el barro y entonces recuerdo que es el mejor sitio en el que uno puede encontrarse para reconocer a las diferentes especies.

es en el fango donde los animales y los humanos dejamos nuestra huella más clara.

Una gran ventaja a pesar de lo incómodo que es.

Aqui os dejo una huella de tejón, de Asturias, inconfundible, con sus cuatro deditos, como un oso en miniatura. Son preciosos estos animales, me encantan.

 © Daniel Belenguer

© Daniel Belenguer