Como fotografiar el bosque. Una idea

Pasas desde León hacía Asturias y al acabar de cruzar el túnel descubres que has entrado en otro lugar, con reglas distintas. No importa la frontera, sólo las montañas y el clima, la naturaleza todavía es aquí salvaje e implacable y decide lo que se va a servir.

Mientras en julio el resto de la piel de toro se asaba viva, en Ricabo - Concejo de Quirós- la niebla, la lluvia y la selva esmeralda dictaban que hacer, como y cuando.

Primero te llama la atención la exuberancia, el verde fluorescente, el agua, el musgo, los viejos troncos retorcidos, la uniformidad del bosque de hayas. Después te sientes abrumado y no sabes donde mirar, que enfocar, y cual debe ser el punto de interés para conseguir fotografías interesantes que vayan más allá de la fotografía descriptiva.

Aquí no valen los trucos, debes poner un 50mm en tu cámara ( focal standard de la que no disfrutáis los que usáis smartphones) y buscar cómo acercarte a plasmar en dos dimensiones lo que estás sintiendo.

Porque se trata justamente de eso, de sentir, de escuchar lo que te está contando ese lugar: de fotografiar la humedad, la oscuridad que reina en los días nublados, la bendición del sol, se trata de que la persona que verá esa fotografía desde su casa pueda estar un poco más cerca de eso que tu disfrutabas.

Y aquí va el truco para intentarlo:

SE TRATA DE FOTOGRAFIAR LA LUZ

sencillo, ¿verdad?, La Luz, con mayúsculas, el contraste entre lo iluminado y las sombras, lo que marca la diferencia en lo uniforme, lo que resalta un tronco o un determinado árbol, el rayo de esperanza de un día soleado en tus vacaciones de verano.

Sigo eliminando lo ordinario con la esperanza de reducir aquellos días a sensaciones.

gracias por leer.

 © Daniel Belenguer

© Daniel Belenguer