el placer de la fotografía analógica

Llevo la mesa de luz a la mesa del salón y le quito el polvo. Abro el archivador metálico y cojo los tres primeros grupos de diapositivas: Rincón de Ademuz, Tinenca de Benifassà y Los Serranos. Del cajón saco cajón la lupa Schneider para analizar con detalle las diapositivas elegidas. Preparo un cafe con hielo y me  pongo música. 

Si esto no es un placer para cualquier fotógrafo que venga Dios y lo vea.

Con la excusa de repasar mi archivo para posibles nuevos escaneados me voy a someter a ese ritual de pasar las planchas de diapositivas por la mesa de luz hasta encontrar algo decente.

Seguramente me parecerán malas, clásiconas y postaleras, eso sí, bien expuestas, nítidas y saturadas, pero a lo mejor alguna se salva y esa es otra de las ventajas que tiene la fotografía analógica: poder rescatar fotografías olvidadas y ademas disfrutar haciéndolo.

Mesa de luz con diapositivas. © Daniel Belenguer

Mesa de luz con diapositivas. © Daniel Belenguer