El rio de la vida

Julio, ola de calor, interior de Castellón, íbamos caminando por un barranco sin nombre conocido y a mi me venía a la mente El cielo protector.. asociación de ideas: calor, desértico, búsqueda, Marruecos, Paul Bowles..y así funciona nuestro cerebro a veces. 

0,75 cl de agua..tiene de sobra,- pensando en mi hijo-.

Calculé que la caminata nos llevaría 3h ida y vuelta teniendo en cuenta que nos parariamos a ver cada lagartija o señal de vida animal que encontraramos.

Al cabo de poco más de una hora caminando por el lecho carbonizado de un rio sin agua llegamos a una charca pestilente donde nos sumergimos sin pensarlo dos veces..agradeciendo al cielo protector que nos mandara la salvación en forma liquida.

Salvados como estábamos, saqué la cabeza del agua y vi un reflejo a 50 metros, un recodo del rio, podia ser una charca de 10cm o un pozo de agua cristalina..resultó ser lo segundo.

Allí pasamos otra media hora larga bañándonos, y hablando de la suerte que teníamos. Una poza sin nombre que nos devolvió a la vida, agua fresca donde poder bañarte, un verdadero momento en el tiempo y espacio donde éramos felices..tan sencillo, tan  preciado..solo exigía el tributo de la pequeña travesía del desierto entre los baladres y un pequeño paraíso estaba allí, esperando a los sedientos.

Y así son la mayoría de las cosas que merecen la pena en la vida: sencillas y naturales.

Andaré ocupado parte del verano viviendo la vida y recolectando experiencias para un cuaderno de campo en el que estamos trabajando mi hijo y yo, una experiencia fantástica que me ha devuelto gran parte de la ilusión por estar en la naturaleza y por fotografiar, aunque todo sea diferente.

Y ya saben ustedes, esos maravillosos placeres están ahi, al alcance del que quiera caminar un poco por el desierto, vale la pena.

Posdata: descubro que la mezcla de frío extremo del agua y el calor de la tierra me lleva a reflexiones parecidas durante el verano..

experiencia sensorial 2

experiencia sensorial 3

experiencia sensorial 4