Lecciones aprendidas en la Safor

Recibí el curioso encargo de fotografiar una zona de la comarca de la Safor, un pueblo del que nunca había oido nada, sólo diré que el interés de aquello entraba en el mundo de la política local. Cuando uno es un mercenario de la cámara no pregunta más.

A lo que voy:

En la zona había un castillo o más bien lo que quedaba de el, y tenía que hacer al menos una fotografía de aquello..no sé muy bien la fecha de aquello, quizás junio o julio, o a lo mejor septiembre, meses muy calurosos y húmedos en Valencia, y en la Safor.

Llevaba una reflex digital, de las primeras digitales asequibles que salieron, y tambien la leica cargada con diapositiva.

El caso es que después de una buena caminata entre naranjos, matorral y rocas, visualicé el susodicho castillo, la luz era malísima, la aproximación todo lo buena que podía ser..saqué la cámara digital y cuando fuí a encenderla no pasó nada. Unos cuantos on-off restantes y la leica salió del banquillo, hicé un par de fotos o tres y volví sobre mis pasos, resistiéndome a lanzar por un barranco la cámara digital.

Ya en el coche encendí el aire acondicionado y al cabo de una hora o así la cámara digital volvió a funcionar.

Con los años tuvé un par de experiencias similares fotografiando bodas en sitios muy húmedos y con calor, en un par de bodas me falló la leica m8, volvió rápido a la vida pero si no hubiera llevado otro cuerpo de cámara aquello habría sido dificil de explicar.

Aprendí una lección importante aquel día en la Safor:

NUNCA puedes ir a fotografiar un encargo con una sola cámara, las máquinas no fallan hasta que el día más importante las necesitas y no se encienden, ese dia te acuerdas de porque no invertiste en dos cuerpos de cámara.

Aquí os dejo unas cuantas fotografías que tomé en la zona de la Safor para aquel reportaje y otros días,.. por cierto, la foto del post no pasó la selección del reportaje, (también la hice con la leica), los señores de los políticos decidieron que aquello no daba la imagen requerida del reportaje.

 © Daniel Belenguer

 © Daniel Belenguer