Fototrampeo. 48horas grabando un cadaver de cabra montes

Uno tiene que salir al monte para descubrir cosas, si sales mucho encontrarás con suerte más animales y situaciones interesantes, la mayor parte de las veces no hay nada, en ocasiones recibes regalos.

Relato de lo acontecido:

29/12/2018

Salgo a intentar fotografiar las cabras montesas por la tarde, se hace pronto de noche y después de comer te apetece chimenea y película, pero por costumbre y cabezonería agarro la mochila y me voy a dar una vuelta tranquila por una zona donde se suelen ver.

Desde la carretera veo lo que parece un macho tumbado en una posición inusual. Saco el tele y compruebo..efectivamente, parece muerto.

© Daniel Belenguer

© Daniel Belenguer

Está en una zona relativamente accesible, pero no llevo nada más que el zuiko 300 (600mm), el angular lo he dejado en casa, vuelvo corriendo al pueblo , no queda mucho de luz, hay que darse prisa..aviso a mi hijo por si quiere venir y me llevo de vuelta el angular, y a mi hijo con un amigo.

Primera dificultad: atravesar el rio sin meterme, intento y nada.. ya que estamos he de hacerlo: pantalones arriba, fuera botas y calcetines..

Segunda dificultad: lo que parecía un tramo accesible es una pelea contra las aliadas, rocas que se caen y una pendiente de vértigo, pero en 15’ llego a la cabra animado por los enanos.

Hago unas cuantas fotos y cuando voy a bajar pienso en los nanos que me gritan que lo baje, que quieren verlo. Me ha costado subir con la mochila, no me imagino descender con un animal de 50-60 kgs, pero ya que estamos..

© Daniel Belenguer

© Daniel Belenguer

Tercera dificultad: Agarrándolo de los cuernos y las patas me las arreglo para descender con el macho (doy gracias a las pesas rusas con las que entreno), pero acaba en el rio, -o el o yo-, en una zona más profunda que por donde he cruzado. Mientras un grupo de señoras mira el espectáculo desde la carretera con una mezcla de intriga y miedo, nunca habían visto algo semejante.

Consigo bajarlo, volver a cruzar el rio - agua hasta las rodillas-, pantalones mojados, y arrastrar los 50kgs fuera..los niños saltan de alegría, yo me cagoentodo por meterme en estos fregaos.

Después de observar el animal bien , garrapatas incluidas. decidimos arrimarlo fuera de la vista de la carretera y nos vamos, casi es de noche.

© Daniel Belenguer

© Daniel Belenguer

30/12/2018

He pasado la noche removiendo en la cama pensando en las posibilidades de poner la trail camera. Es arriesgado porque pasa mucha gente, si lo ven desde la carretera pueden ir a por los cuernos del animal y descubrirían la cámara casi seguro, ya nos han robado una…pero, es demasiado bueno para no intentarlo.

Volvemos y colocamos bien escondida la cámara frente al cadaver. Es casi nochevieja, todo el mundo está pensando en la fiesta de esta noche, una noche, máximo dos.

31/12/2018

Las circunstancias hacen que no pueda ir a recoger la cámara, ha pasado una noche, si se acerca algún animal será de noche, otras 24horas serían mucho mejor, pero también más riesgo. Es lo que hay.

1/1/2019

Sin resaca y con pocas horas de sueño vuelvo a comprobar y descubro que hemos grabado algo casi seguro: la cámara marca 255 videos, desmonto la paraeta y vuelvo al calor de la chimenea.

En el video siguiente podéis ver los resultados, y si os gusta ya sabes, subscribiros al canal!

gracias por leer!


Un paseo invernal

Del libro Un paseo invernal de Henry David Thoreau

“En este pequeño valle solitario, con su arroyuelo que fluye por la ladera, el hielo estriado y los cristales de todos los matices, donde los abetos y pinabetes se elevan a ambos lados, y los juncos y la avena silvestre crecen en medio del riachuelo, nuestra vida es más serena y digna de contemplar”.

una excusa como otra cualquiera para compartir los blancos que vi la otra mañana en un pequeño valle solitario por donde pasa un arroyo.

Siempre le digo a mi hijo: “ aprende de la naturaleza, lleva años perfeccionando lo que hace y todo sucede por algo”. En invierno, todo se ralentiza, muchas seres vivos simplemente esperan, -sin forzar- a que lleguen mejores condiciones para crecer, florecer, fructificar, reproducirse.. cuando vives en el campo tienes que seguir los ritmos naturales, no hay otra, y lejos de agobiarnos por la oscuridad o el frio, deberíamos agradecer que estén ahí, porque con ellos podemos descansar mas, dormir, refugiarnos en nuestra cueva y recuperar energías con unas buenas castañas asadas.

adoro el invierno

© All images. Daniel Belenguer

La mente salvaje

Acabo de leer La mente salvaje, de Gary Snyder. Para ser sincero he entendido la mitad del libro. Es profundo, y denso en ocasiones, las referencias a la filosofía oriental, a Dogen, Japón y las culturas nativas norteamericanas se entremezclan.

Me lo guardo para releerlo, un verano necesito, con la mente sin ordenadores y pantallas, un verano en la naturaleza.

Mente abierta para entender y corazón dispuesto para sentir.

Gary Snyder reclama lo salvaje que queda en el mundo y por tanto en el ser humano, y una naturaleza salvaje donde uno se adentra en lo desconocido, lo cruel, lo indómito…la naturaleza es sus propias palabras no es sólo comer moras al sol, hay una naturaleza profunda y oscura, muerte, hambre, necesidad, adaptación.

El humano corriente busca orden en el escenario que presenta la naturaleza, un caos a nuestro ojos, un sistema evolucionado, perfecto y en continuo cambio que supera nuestra comprensión.

Una frase corta para entender a Gary Snyder:

“La naturaleza no es un lugar para visitar. Es nuestra casa.”
Gary Snyder

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Rio Villahermosa a su paso por Ludiente, esta mañana.

Más fotografías de la zona en el archivo.

Los bosques sin caminos

Ayer leí este extracto de un poema de Lord Byron y me gustó.

Del proyecto analógico en Blanco y negro sobre Ludiente extraigo esta fotografía y para mi tienen sentido juntos. Por este bosque antes pasaban caminos, sendas que llevaban a los hombres a las masías y los pueblos y ahora han sido engullidos por la smilax y las zarzas.

Hay un placer en los bosques sin senderos,
hay un éxtasis en la costa solitaria,
hay compañía, allí donde nadie se hace presente,
al lado del mar profundo, y música en su rugido:
No amo menos al hombre, sino más a la Naturaleza,
a partir de nuestros encuentros, a los que asisto sigiloso,
a partir de todo lo que puedo ser, o que he visto antes,
para fundirme con el Universo y sentir
lo que nunca puedo expresar aunque me sea imposible ocultar.

Lord Byron (Las peregrinaciones de Childe Harold)

© Daniel Belenguer

© Daniel Belenguer